Síndrome de los Treintitantos

sindrome de los treintitantos

He leído montones de veces 30 cosas que hacer antes de los 30 y a mí no me dio tiempo de hacer ni la lista, se fueron los 20 en un abrir y cerrar de ojos y aquí estamos, en el tercer piso. Para algunos es una crisis, pero creo que comienzas a ver las cosas desde otra perspectiva, te das cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño, que cada vez es más difícil verlos o hablar con ellos, sobre todo si están del otro lado del charco.

Extrañas el colegio, la universidad, extrañas tropezar todos los días con la misma gente, tu gente, los grupos, las reuniones, extrañas la facilidad de aquella época. Pero también comienzas a darte cuenta quienes son tus amigos, los verdaderos, porque la amistad no se mide en el tiempo.

Valoras más los pequeños momentos, el día a día y las oportunidades; ahora ríes con más ganas, extrañas con más fuerza y agradeces con mayor gratitud, pero también lloras más aunque quizás con menos lágrimas pero más dolor.

Pero aprendes…

Aprendí que el tiempo no cura las heridas sino que aprendes a convivir con ellas

Aprendí que hay vacios que nunca se llenarán.

Aprendí que hay que tomar decisiones cueste lo que cueste.

Aprendí que esta vida es del que arriesga y que siempre estas a tiempo para rectificar.

Aprendí a valorar una palabra sincera, un mensaje lejano y un abrazo a tiempo.

Aprendí que la gente va y viene, que algunos se irán pero otros se quedaran para siempre.

Aprendí a entenderme a mi misma y que este es un proceso constante y agotador.

Yo no hice ninguna lista, me dedique a vivir lo que me toco,  unas veces me sentí genial e invencible, y otras tantas con miedo y confusión, pero seguí avanzando, parecía un lugar inestable y transitorio, pero apareció maravillosa gente en nuestro camino durante estos últimos años.

Parece que fue ayer que teníamos 23 y ya hoy tenemos 30, a donde quiero llegar con tanta cursilería es que está muy bien que tengan expectativas, pero sin obsesionarse, los bajones siempre estarán, las tristezas siempre vendrán, pero piensen que sin ellos no estaríamos donde estamos ahorita.

Recuerda: “La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”

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